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| CARIBBEAN EAGLE MOTO CLUB DE VENEZUELA Asociación Civil sin Fines de Lucro Para el desarrollo del Motociclismo Deportivo, Turístico y Experimental Afiliado al HARLEY OWNER GROUP Noti-Harley
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Diario: El Universal http://www.eluniversal.com/2006/05/14/gtu_art_14A707353.shtml 14 de mayo 2006 Guia Turistica
Cuéntame tu viaje Siempre sentimos curiosidad por llegar a esta encantadora ciudad, enclavada en la Amazonía de Brasil y de la cual es orgullosa capital. Cinco miembros del Caribbean Eagle Moto Club de Venezuela, nos dispusimos a realizar ésta aventura en nuestras motos Harley-Davidson y, gracias a Dios, alcanzamos la meta. Un viaje fascinante porque hicimos algo que nos gusta: recorrer a nuestras anchas muchos kilómetros en los briosos Caballos de Acero. Los caminos, paisajes, ciudades, pueblos, parajes y, en fin, todo lo que vimos y sentimos en esos cinco mil kilómetros de recorrido, fue tan sorprendente que haría extasiarse a quien se atreva –como nosotros– a hurgar en esa especial fantasía. Desde Caracas a Santa Elena de Uairén, nos tropezamos con el embrujo de la Gran Sabana, que nunca deja de sorprender (ya recorrido en otras oportunidades). Una vez cruzada la frontera entramos a la bien planificada ciudad de Boa Vista, para seguir hacia Caracaraí y posarnos sobre el río Branco. Cruzamos la línea ecuatorial y entramos a la exuberante selva tropical, asiento de una de las más extensas reservas indígenas, perteneciente a la comunidad de los indios waimirí atroari. Corredor de más de ciento treinta kilómetros, celosamente cuidado y donde no permiten pararse, tomar fotos, por respeto a los pobladores de la zona. Muchas horas de lluvia inclemente, algunos contratiempos propios de conducir una moto por más de ochocientos kilómetros diarios. Sin embargo, ahí estaba el premio al esfuerzo: Manaus. Lo habíamos logrado. Mauricio Ceron, Beltrán Velásquez, Carlos Llorens, Javier Maltese y quien suscribe, conquistamos El Gran Reto. Nos recibía una ciudad húmeda y calurosa, pero con la alegría de todas las ciudades portuarias. Allí mismo, donde reina fastuoso su famoso Teatro de la Opera, donde se muestra orgulloso e impresionante su Puerto Fluvial sobre “pontones”, y al cual llegan con regular periodicidad grandes barcos de cruceros y cabotaje, también se produce un mágico fenómeno natural. Se trata de la unión de las aguas de los ríos Negro y Solimoes para formar el río Amazonas. Realmente es algo mítico y maravilloso, que solo quienes lo ven pueden dar fe de dicha impresión. El resto de la ciudad es
atractiva. Sus garotas, con la gracia de su belleza, le dan un
brillo especial. Sus restaurantes, en especial el Toro Loco, son
sensacionales. Manaus, o Manaos, fue una experiencia única e
irrepetible. ¿Se atreve usted? |
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